sábado, 8 de noviembre de 2014

Posiciones, Intereses y Necesidades, Pirámide PIN en la Mediación


Pirámide PIN: Posiciones, Intereses y Necesidades.


De la Teoría general del Conflicto.

De los elementos del conflicto

El Conflicto escala en la medida que vamos subiendo la pirámide:
Las posición, es lo visible, lo que mostramos, decimos y afirmamos, es lo que se manifiesta abiertamente, como queja, reclamo, pelea, y pone énfasis en la razón propia. Es el Qué. Es lo que piensa cada una de las partes de la otra y de la situación.

Las percepciones de cada una de las partes están condicionadas por las experiencias pasadas, creencias, por toda su historia personal y entorno. 

Es difícil cambiarlas, de allí la atención que se les debe prestar para ser flexibles en las relaciones y para ayudar a las partes que no sean concientes de ello, facilitándoles poder ver el hecho o la situación desde un punto de vista diferente. Es muy conveniente recordar que en un conflicto las percepciones de las partes estarán siempre distorsionadas.

Es lo que cada parte en conflicto dice, enuncia, pide, exige o afirma. Responde a la siguiente pregunta: ¿Qué quiero, pido o reclamo? Cuando frente a un conflicto nos mantenemos en posiciones en nuestro reclamo o pedido único, para resolver el conflicto sólo vemos una sola solución: “que se acceda a mi petición”. Esto no está mal ni bien, es un hecho y también es una traba para negociar soluciones que beneficien a todas las partes en conflicto. (1)


Los intereses, no se manifiestan explícitamente, hay que averiguarlos, es la ganancia que obtendremos del litigio o disputa, de alguna manera es el objetivo encubierto, responde a la pregunta el Para qué.

Es lo que realmente deseamos satisfacer (son las necesidades, miedos, preocupaciones que están debajo de nuestras posiciones, de lo que decimos). Responden a la siguiente pregunta: ¿para qué lo estoy pidiendo? ¿para qué lo quiero o necesito?. Estar consciente de las mismas, qué nos mueve, saber para qué deseamos lo que pedimos, qué buscamos satisfacer, nos permite visualizar salidas y modos distintos de satisfacer las necesidades que sustentan esos intereses. Los conflictos se resuelven cuando encontramos los múltiples intereses que nos mueven. Ellos nos muestran las numerosas soluciones posibles. Los intereses que son emergentes de las necesidades deben ser explorados e identificados, para que la búsqueda de SOLUCIONES al conflicto resulten mutuamente beneficiosas. En las posiciones no siempre aparecen los intereses, por eso es importante buscarlos a través de interrogaciones y análisis del contexto de la relación. (2)

Las necesidades, tienen que ver con la Pirámide de Necesidades de Maslow, lo básico que precisamos para resolver el tema:

Es lo que las partes deben tener para garantizar su integridad psico-física como seres humanos o su integridad como sistemas en el caso de organizaciones y que, ordenando de lo tangible a lo intangible. (3)
Imágen tomada de: http://www.psicologialaboral.net/articulos/wp-content/uploads/2014/02/Abraham-Maslow-motivaci%C3%B3n-pir%C3%A1mide.jpg

En Mediación, la prioridad esta en trabajar sobre las necesidades, lo que las partes necesitan para resolver su conflicto. Si trabajamos sobre las posiciones, o los intereses, el conflicto puede escalar, aun, siendo el conflicto algo cotidiano, revisar lo que cada quien necesita para ver si podemos llegar a un acuerdo de darle a cada uno su parte. Ese es el trabajo del mediador.

Hacia una Pedagogía para la Paz:
Copiando textualmente su prólogo, acepté ese compromiso por allá por el año 1997:

"Tomar una Pedagogía de la Paz y hacerla encarnar en el aula, en la escuela y en las comunidades educativas es hoy, como diría E. Kant, un imperativo categórico. 

En efecto, los docentes, que tenemos la tarea de educar = educere = sacar de adentro de cada ser humano lo mejor que hay en él, sabemos que la civilización bélica se ha desarrollado a un punto en el que tiene que parar. 

Es tremendo el poder del docente y de la escuela para producir cambios e introducir en la organización de la sociedad elementos aptos para generar espacios pacíficos. 

Los grandes procesos de cambio que se han vivido en la historia de las civilizaciones, si bien no han tenido como vientre a los ámbitos educativos, éstos han asumido el rol de nodriza, sin el cual no hubiesen podido subsistir. 

Cuando revisamos las instituciones con las que cuenta la sociedad, vemos que la escuela es uno de los pocos -por no decir el único- espacio que nos queda donde trazar los caminos del consenso, donde aprender los roles de prevención, resolución y contención del conflicto que emerge naturalmente dentro de la relación humana y que, hasta hoy, no habíamos aprendido a manejar. 

Construir una civilización del consenso es, a decir verdad, un gran desafío. Un desafío para esta humanidad que, siendo producto de una civilización bélica, tiene el mandato social de construir una civilización de paz. 

Uno de nosotros puede hacer la diferencia... 

Para dar un salto cuántico es necesario llegar a generar la “masa crítica”, ese número x que puede transformar lo cuantitativo en cualitativo. 

 Cuando un número de individuos de una especie aprende algo, los que nacen a partir de ese momento traen la habilidad incorporada. Trabajemos para aprender una pedagogía de la paz y los que vengan después de nosotros la traerán incorporada y tendremos una civilización de paz. 

Cuando cada uno de nosotros toma la decisión de trabajar como pionero para bien de las generaciones futuras, trasciende su propia peque- ñez y se vuelve un ciudadano del mundo. 

Trabajemos como los ingenieros forestales que siembran los árboles que no llegarán a ver pero que darán sus sombras y frutos a sus nietos. 

Recuperemos nuestra grandeza, nuestro poder de introducir los cambios, esos que serán palpables y visibles para nosotros y también aquellos que estamos construyendo y que no llegaremos a ver. 

Somos los arquitectos del mañana, tomemos con gozo esa oportunidad y construyamos un mundo de grandeza como los padres de las patrias, como los que en el mundo sentaron las bases de las grandes civilizaciones que nos han traído hasta acá. 

Hoy, construir la paz es posible... 

Las ciencias de la conducta, las neurociencias, las ciencias sociales, han dado saltos cuánticos y han puesto a nuestra disposición toda la información y las metodologías necesarias para cambiar. Cambiar nuestras relaciones con nosotros mismos, con los demás, con el ambiente. 

Estamos sometidos a un cambio tan acelerado que no tenemos registro histórico de una época igual en el planeta. El 90% de los científicos investigadores e inventores con los que hemos contado en toda nuestra historia, ¡están vivos! 

Cada uno de nosotros, en especial las personas de mas de 40 años, hemos pasado por cambios tecnológicos que han cambiado todo, hasta la intimidad de nuestros hogares. 

Por otro lado, desde 1945 en adelante hemos aprendido a usar el poder destructivo de la energía nuclear con tal intensidad que hoy en la Tierra hay capacidad destructiva suficiente para volar en mil pedazos nuestro mundo más de 50 veces. Entrar en una guerra mundial hoy no sería para resolver ningún conflicto, sería simple y llanamente para la inmolación total de la raza humana y de su hábitat: la Tierra. 

Este hecho que señalamos ha vuelto a la guerra totalmente inútil para resolver los conflictos que, mal o bien, resolvió en los últimos 10.000 años de nuestra historia. Hoy la guerra es un camino para nuestra desaparición. Asumamos el hecho “el hombre es una especie en peligro de extinción”. Asumamos también que somos los docentes los que podemos tomar la tarea de enseñar al hombre a sobrevivir. Somos los “ecologistas” del género humano. 

La guerra como instrumento violento de la política ha muerto, es hora de que nos atrevamos a certificar su defunción, afrontando el hecho de que la mantienen viva los intereses económicos que las armas mueven en el mundo, que aprovechan la triste irracionalidad de los fundamentalismos. 

Aceptemos el llamado de los pensadores que nos están indicando los modos de generar una Civilización de Paz. 

Tomemos los caminos para “Alcanzar la paz” que nos marca el antropólogo y mediador William Ury, investigador de la Escuela de Derecho de Harvard, quien nos indica todos los roles desde los cuales los ciudadanos comunes podemos alcanzar la paz, no sólo para nuestras relaciones sino para la entera sociedad. 

Muchos, tantos que no pueden ser nombrados en este texto, están dedicados a enseñar a: 
1. Crear espacios pacíficos 
2. Entrenar a economistas, docentes, políticos, trabajadores sociales, integrantes de todos los ámbitos del quehacer humano en los valores, conocimientos, actitudes y estrategias necesarias para construir una cultura de paz 

Es importante escuchar el llamado de la Humanidad como un todo y que cada uno de nosotros, sin dudas ni temores, se ponga a ejecutar su parte. Sería penoso descubrir que nos quedamos bailando “Fascinación” en la cubierta del Titanic. 
Elda, Jorgelina y Marta

Notas (1, 2 y 3) tomadas del libro Pedagogía de la Paz, de Marta Paillet, Jorgelina Amstutz, y Elda Mazzarantani


Hasta el próximo post:
Zhair Marrero S.
Docente, Mediadora Educativa, especialista en Pedagogía de la Paz y Pedagogía Sistémica.
entrenamiento.mediacion@gmail.com

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