lunes, 25 de enero de 2016

Las Crisis llegan, y ¿cómo te toma una crisis? Familia es familia, aunque esté patas arriba

Una cosa es hablar del agua y otra es mojarse. 

Negociar, mediar en casa, es lo más difícil que nos puede pasar, pues se encuentran involucrados además de las emociones, sentimientos, los vínculos que se lastiman o ya están lastimados.

Recordé los entrenamientos de William Ury, por aquello de "Cómo negociar sin ceder".

De las primeras cosas que puse en práctica fue en primera instancia "Resolver la emergencia".  recordé los roles, y el rol del que organiza los espacios para que sean posibles las negociaciones, y lo primero que hicimos fue:

1.- Organizar el espacio. 
Con mucho cuidado y cuidando mi intimidad y vida, y la intimidad y vida de los demás, abrir espacios físicos para que la vida ocurra de manera diferente, respetando las necesidades de cada uno. Lo hice en silencio, el destino nos pone ante situaciones que nos fortalecen. Darme cuenta que no  todos saben negociar, o mediar en los conflictos, sobre todo cuando las emociones se encuentran involucradas, una de ellas fue el miedo, una emoción que es silenciosa, y le siguió la tristeza.

2. Atender las emociones,
El darnos cuenta de cuál es la emoción específica, mejora el proceso, pues muchas veces la rabia con su emotividad y rapidez, oculta detrás un miedo atroz a perder a un ser querido y la tristeza de ver envejecer a nuestros héroes de la infancia.

3.- Distribución de tareas,
Fue posible porque todos estaban en disposición de ocuparse de una cosa, y de ello nos encargamos. Se distribuyeron tareas relativas a lo que cotidianamente hace cada uno. También se hizo porque nos tocaba hacerlo y hacerlo bien.

4.- Resolver el problema,
En la emergencia hay que resolver, nos guste o no, hay que moverse, ejecutar y luego veremos.

5.- Los acuerdos negociados,
Después que todo pasa, vienen los acuerdos, cómo negociamos los espacios, cuánta es la inversión equilibrada entre todos, aunque unos pongan una cosa, los otros ponen otra y vemos si eso equilibra.


6.- Ir retomando la vida que sigue,
Poco a poco, retomar la vida e ir equilibrando.

7. Recuperar los vínculos.
Ir poco a poco sanando la herida, que no tiene que ver con lo que pasó o pasa, tiene que ver más con nosotros mismos que con el otro.

y por último aprendí que "Familia es familia, aunque este patas arriba".

Hasta el próximo post

Zhair Marrero S.
Psicóloga, Docente, Especialista en dificultad para el aprendizaje, Mediador Educativo, Pedagoga Sistémica y Pedagoga de la Paz.








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