jueves, 15 de diciembre de 2016

EL conflicto es inherente a la relación humana.

EL CONFLICTO

Consideraciones generales:
El hombre es un ser en relación. “Zoom Politicom” Animal Social como lo definió Aristóteles, encuentra su razón y su destino en la relación que establece con sus semejantes y con todo lo que existe.

Daniel De Foe, en su novela “Robinson Crusoe” mostró claramente lo que le ocurre al hombre que vive aislado de sus semejantes, enloquece.

Tan esencial es la relación entre los humanos, que es la relación entre un hombre y una mujer, la que asegura la supervivencia de la especie misma.

Toda clase de relaciones establecemos los humanos entre nosotros, permanentes, transitorias, accidentales y lo hemos venido haciendo desde que aparecimos sobre la superficie de la tierra.

Es en este final de milenio donde la tecnología, la informática, internet, el correo electrónico, la facilidad de todo tipo y clase de comunicaciones han provocado un “salto cuántico” en la cantidad y calidad de relaciones e interrelaciones que individual y grupalmente sostenemos.

Es tan grande el aumento de las relaciones que tiene un adolescente de nuestra sociedad contemporánea que equivale al conjunto que tenía en toda su vida, un hombre público, del siglo pasado.

El mayor número de relaciones ha aumentado correlativamente el número de conflictos que en esas relaciones se generan (a mayor número de relaciones mayor número de conflictos posibles). Este aumento de relaciones no ha sido acompañado con un entrenamiento sobre el modo más adecuado de trabajar los conflictos y en consecuencia han aumentado como nunca en la historia de la humanidad, el número de juicios entre las personas y las probabilidades de guerra entre las naciones.

El atiborramiento de los Juzgados en todo el mundo es prueba innegable de este fenómeno, que estamos intentamos superar.

En cada relación hay intercambio y comunicación que pueden ser exitosos y enriquecedores o por el contrario generarse el conflicto.

Con esto queremos decir que el conflicto es parte constante en la actividad humana de todos lo ordenes, que forma parte de nuestra vida.

Según como manejemos el conflicto podremos sanar las relaciones o establecer rupturas y violencias de todo tipo generadoras de malestar y de dolor, tanto en lo individual como en la comunidad en su conjunto.

¿Quiénes estudian e investigan el conflicto como tema académico?

Muy pocos. En general no está previsto su estudio en la currícula del grado. En verdad es poco lo que se ha investigado sobre el conflicto en general y mucho menos aún lo que se ha transmitido de esos estudios fuera de los círculos académicos.

Un estudioso del conflicto Jandt escribió al final de la década del 70 “El estudio del conflicto y la resolución de este en cualquier ambiente, puede constituir la labor de investigación más importante y satisfactoria de esta época”. Él considera al conflicto como deseable porque desarrolla la creatividad, al buscar su resolución por distintas vías y porque si hay conflicto es porque existe la relación.

Concepto vulgar y concepto académico del conflicto.

Hay un concepto del conflicto que viene de la historia de la humanidad y de sus creencias, es el concepto que tienen del conflicto los que no han hecho estudios sistemáticos sobre él y que podemos denominar el concepto vulgar. El conflicto se define como algo indeseable, como combate, como peligro, como violencia eventual. Se lo percibe como negativo porque la cultura del litigio que hasta hace poco fue absolutamente predominante, lo identifica con la guerra, con la violencia, con la muerte, con el dolor, como una situación al fin, de combate donde uno gana y otro pierde.

Muy diferente es el concepto de conflicto que proponen los estudiosos del conflicto. Desde Jandt que ya en la década del 70 lo definía como deseable porque estimulaba la creatividad de las personas que se involucraban en una disputa, buscando su resolución; hemos llegado hay a autores como Mark S. Umbrei, que en su libro “Mediando en conflictos interpersonales”, al observar el poder que tiene el conflicto (correctamente administrado) para transformar y sanar las relaciones humanas, lo define como “un camino hacia la paz”.

Según cuál sea nuestra concepción del conflicto así será nuestro acercamiento y actitudes hacia él. Si hemos sido entrenados y sabemos de la capacidad transformadora y sanadora de una relación, que tiene una disputa cuando aparece, buscaremos consensuar, acordar, opciones ganadoras mutuas y saldremos de la disputa, enriquecidos y con acuerdos. Si nuestra creencia, coincidente con la mayoría de la sociedad, es que de la disputa se puede esperar: combate, adversariedad, pérdida, y hasta violencia y ruptura de la relación, mi actitud será elusiva o de combate y voy a estar muy lejos de considerarlo deseable o un camino hacia la paz.

En verdad debemos, si queremos crecer en bienestar, des-aprender lo que sabemos sobre la disputa y el conflicto y entrenarnos en su manejo científico como un modo de lograr pacificación social y bienestar en las instituciones donde actuamos desde la familia, pasando por la escuela y llegando hasta la comunidad global.

Una definición descriptiva del conflicto puede ser la siguiente: 
PROCESO DE CHOQUE DE FUERZAS O PODERES O SITUACIÓN DE TENSIÓN ENTRE PARTES QUE SOSTIENEN POSICIONES ANTAGÓNICAS, O APARENTEMENTE IRRECONCILIABLE.

También podemos describirlo como:
COMPETENCIA ENTRE DOS POLARIDADES CONTRAPUESTAS.

El conflicto a través de la historia.
Los conflictos individuales:
Dando un vistazo a la historia vemos como el conflicto ha sido considerado como sinónimo de disputa, de combate, de pelea, y la forma más corriente de resolverlo fue por medio de la pelea. En un principio con el duelo a muerte. Luego al comprobar los perjuicios y el dolor que significaba se fue suavizando y así tenemos los duelos a primera sangre, que no implicaban la muerte de uno de los dos.

No nos olvidemos que la ley mosaica de “Ojo por ojo y diente por diente” fue en verdad una dulcificación de las prácticas usuales donde “si me lastimabas, si me robabas yo te podía matar”.

Cuando la justicia comenzó a administrarse por la comunidad organizada, el juez tomó para sí el poder de decidir considerando que era lo mejor para las personas en conflicto y la violencia, en caso de ser necesaria pasó a ser ejercida por el Estado.

Como bien dijo una sabia mediadora colombiana la Dra. Adriana Polaina el juicio es “cirugía para el conflicto”. O sea es su última instancia, cuando las partes por si mismas han agotado las negociaciones, cuando la mediación ha fracasado en producir el acuerdo, entonces, allí el juicio como lo hace la cirugía, por invasión, va a lograr un equilibrio, seguramente no el mejor, pero sí el necesario para que el cuerpo sigo viviendo.

Por ello y desde hace aproximadamente 40 años todos los ADR, Alternative Dispute Resolution, Medios Alternativos de Resolución de Disputas, han tenido una expansión sorprendente en los países más avanzados del mundo. Las disputas entre personas individuales, en grupos y hasta de las empresas entre sí y con personas físicas, han comenzado a administrarse de modo tal que la negociación de las partes entre sí o cuando ellas no pueden o no quieren, asistidas por un mediador (experto en el manejo científico de la situación) se ha vuelto muy frecuente. La comunidad gana en bienestar. Hay muchas relaciones sanadas y se evita su ruptura. Los conflictos se resuelven más rápido y con menos costos y todos ganan.

Desde el punto de vista sociológico esta evolución en el concepto y manejo del conflicto es un cambio tan acelerado, que casi debiéramos hablar de revolución: “cambio abrupto de creencias”. Estamos pasando de una civilización del litigio a una civilización del consenso.

Cuando el conflicto es colectivo, involucra grandes grupos o muchas partes dentro de la comunidad, también encuentra su tratamiento efectivo a través de los medios alternos y esto está investigándose cada día más.

Los conflictos entre naciones:
Estudiar historia es conocer las guerras sucesivas en que han entrado las naciones por todo tipo de conflictos entre ellas.

Aquí cabe recordar, que cuando las creencias son más arraigadas más fuerte es la posibilidad de conflicto. Ej: las guerras de religiones que aún hay, producen dolor y duelo a una buena parte de la humanidad. Un conflicto no puede ser resuelto, si no cambian, aunque sea en parte, las creencias que llevan a las partes, en este caso las naciones, a él.

Nadie puede resolver un conflicto si en forma explícita o subyacente no se modifica alguna creencia.

Recordemos las viejas guerras de extensión territorial y de dominio de la antigüedad, los vencedores ejercían la fuerza (romanos, persas, chinos, mogoles, aztecas, etc). El vencedor aniquilaba al perdedor, se apropiaba de sus bienes y lo convertía en su esclavo. Poco a poco fuimos aprendiendo del horror de la guerra y buscamos el modo de suavizarla o evitarla.

Así, Convenciones Internacionales, establecieron límites a los modos de la guerra, derechos de los prisioneros, derechos de los vencidos, etc.

En la actualidad la opinión pública mundial repudia las guerras de dominación y toda forma de imperialismo como una actitud criminal.

Pero tuvimos que llegar a Gandhi, el gran pionero de la Resolución Alternativa de Conflictos o disputas internacionales. El y la India, nación que lo siguió en su política de la Resistencia pacífica, demostraron al mundo que se podía salir de un imperialismo agresivo como el inglés y liberar a la India sin el uso de la violencia o la guerra para resolver el conflicto.

Muchos hemos aprendido, mucho hemos avanzado y mucho hemos retrocedido en el tratamiento de los conflictos internacionales. Pero, hoy ya es un hecho para la Comunidad Global:
El repudio de la invasión de un Estado por otro.
El repudio de la intromisión de un Estado en los asuntos del otro.
El repudio de la violencia contra civiles.
El desprecio hacia las naciones que mantienen territorios conquistados, que ha llevado a las naciones imperialistas más recalcitrantes a moderar sus actitudes.
La existencia misma de las Naciones Unidas es un testimonio de que el hombre está reconociendo la Comunidad Internacional dentro de la cual, lo quiera o no vive y todo lo que ocurre con ella beneficia o perjudica a la Aldea Global.

En verdad, en nuestros días la mayor parte de los conflictos internacionales se resuelven por métodos no violentos. Así tenemos:
Negociaciones bilaterales por intermedio de sus oficinas de Relaciones Exteriores.
Negociaciones bilaterales y multilaterales dentro de las Naciones Unidas.
Convenios Internacionales.
Cortes Internacionales de Justicia.
Acuerdos de macro - integraciones como la Comunidad Económica Europea, el N.A.F.T.A. y el Mercosur.

En cuanto a las relaciones privadas entre personas de distintas nacionalidades, la resolución no violenta es un hecho y desde la Negociación Directa, pasando por la Conciliación, el Arbitraje y la Mediación todos los métodos no violentos y no judiciales se están aplicando con éxito. Esto ha logrado un activo intercambio económico, cultural, artístico, literario, sanitario, entre todas las naciones mostrándose cada día con mayor fuerza que somos Ciudadanos del Mundo.

CONCLUYENDO:
Podemos decir que estudio, concepción y percepción del conflicto se encuentra en una etapa de transición, la que implica el cambio de paradigmas, estamos pasando de “una civilización del conflicto y la adversarialidad” a una “civilización del consenso”,
Esta etapa de transición tiene toda la gama de percepciones sobre el conflicto, pero la fuerza pensante está cada vez más coincidente en buscar modos no adversariales para resolver las disputas.
Re - definir el conflicto dejando su acepción vulgar de combate donde uno gana y otro pierde para pasar a oportunidad de cambio, de acuerdos ganadores para los dos, que es el concepto que los investigadores serios sobre el conflicto, aprobarían.
El conflicto complejo, multi-parte, el que involucra a un gran número de actores sociales, también es administrable desde el movimiento R.A.D. y abre una nueva instancia a la democracia participativa y nos aleja de la meramente declarativa.
El quantum e intensidad en las relaciones humanas de este tercer milenio, nos colocan en una encrucijada:

¿Cómo sobreviviremos?
¿Si percibimos el conflicto como litigio y adversarialidad?
¿Si la cantidad de conflictos individuales han llevado a la saturación de las administraciones de justicia, en búsqueda de soluciones?
¿Si los conflictos entre naciones se resuelven por la violencia y la guerra?
Para sobrevivir hay que lograr un cambio de:
PARADIGMAS
CREENCIAS
PERCEPCIONES

Mark Umbrei dice en su libro MEDIANDO EN CONFLICTOS INTERPERSONALES: UN CAMINO HACIA LA PAZ: “La llave para manejar conflictos es creer que el conflicto es una parte natural e inevitable de la vida y la comprensión de que es NUESTRA REACCIÓN O RESPUESTA al conflicto, lo que lo convierte en una situación constructiva o destructiva”.

Tomado del Curso de Negociación de Dra. Marta N. Paillet y la Dra. Jorgelina I. Amstutz

Hasta el Próximo post
Zhair Marrero S.

Psicóloga, Docente, especialista en Dificultad para el Aprendizaje, Mediador Educativo, Pedagogía de la Paz y Pedagogía Sistémica. email: entrenamiento.mediación@gmail.com




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